Portada del libro Ambient Media: Japanese Atmospheres of Self

Ambient Media: Japanese Atmospheres of Self , Paul Roquet

2016

"Ambient Media" explora cómo medios japoneses (música, video, literatura) influyen en la formación del yo. Analiza cómo estos medios crean atmósferas que impactan emociones y comportamientos. P. Roquet arguye que son clave en el cuidado personal en el Japón postindustrial.


Atmósferas del Ser: La Mediación Ambiental en la Cultura Japonesa Contemporánea

En el mundo actual, donde la vida cotidiana se encuentra constantemente mediada por pantallas, sonidos y estímulos digitales, la forma en que nuestros entornos moldean nuestra subjetividad adquiere una relevancia cada vez mayor. El libro "Ambient Media: JAPANESE ATMOSPHERES OF SELF" de Paul Roquet nos invita a explorar cómo las atmósferas creadas por diversos medios en Japón —desde música ambiental y videos de fondo hasta literatura y cine— se han convertido en herramientas fundamentales para la configuración del yo contemporáneo. Este fenómeno, que Roquet denomina "subjetivación ambiental", representa una transformación profunda en la relación entre el ser humano y su entorno atmosférico. ¿Podría ser que nuestra identidad y bienestar emocional dependan cada vez más de la capacidad para manipular y sintonizar con las atmósferas que nos rodean?

El aire que respiramos, el aire que sentimos

La metáfora del aire atraviesa toda la obra de Roquet, quien rastrea la evolución del concepto "ambiente" desde sus orígenes newtonianos hasta su uso contemporáneo. Isaac Newton describía en 1704 un "medio ambiente" omnipresente que rodea al cuerpo humano, actuando como "conductor de fuerzas atractivas" entre objetos. Este concepto original ha experimentado una interesante transformación: de referirse meramente al aire físico que respiramos, ha pasado a designar la tonalidad subjetiva y emocional de un espacio. El término japonés para atmósfera, funiki, siguió una evolución semántica similar, reflejando cómo diversas culturas han desarrollado una creciente sensibilidad hacia los aspectos subjetivos del entorno atmosférico. En esta evolución conceptual, lo ambiental ha adquirido una nueva dimensión como herramienta para la mediación del yo, particularmente en el contexto japonés contemporáneo.

¿Hasta qué punto somos conscientes de cómo las atmósferas mediáticas que nos rodean configuran silenciosamente nuestra experiencia emocional y nuestra identidad?

Medusas translúcidas: Metáforas flotantes de la contemporaneidad

El libro de Roquet comienza con una evocadora escena de medusas que flotan por el río Sumida en Tokio, una imagen que luego se transforma en la experiencia del autor con un DVD titulado "Jellyfish: Healing Kurage" (Victor Entertainment, 2006). Esta yuxtaposición entre medusas reales y su representación mediatizada como experiencia curativa ilustra perfectamente la tesis central del libro. Las medusas, con su transparencia, amorfismo y flotabilidad, representan metafóricamente las características de los medios ambientales contemporáneos: presentes pero no intrusivos, influyentes pero no dominantes. Roquet reflexiona sobre si estas cualidades hacen de las medusas "un monstruo apropiado para una era de amenazas atmosféricas como la radiación, el calentamiento global y la ciberguerra". Esta metáfora resulta particularmente potente en el contexto japonés post-Fukushima, donde la invisibilidad de ciertas amenazas medioambientales ha reforzado la sensibilidad hacia lo atmosférico y lo ambiental.

De Eno a kurage: La genealogía ambiental

La noción contemporánea de "medios ambientales" tiene un origen preciso que Roquet identifica en las notas de Brian Eno para su álbum "Ambient 1: Music for Airports" (1978). En este texto fundacional, Eno propone la música ambiental como un género que "proporciona calma y un espacio para pensar" mientras mantiene la libertad emocional y el interés subjetivo. Este concepto, inspirado en las ideas de Erik Satie y John Cage, presenta lo ambiental como algo "tan ignorable como interesante", una herramienta de regulación atmosférica del estado de ánimo que simultáneamente ofrece material para la reflexión abierta. Esta idea fue rápidamente adoptada en Japón, donde a principios de la década de 1980 numerosos artistas comenzaron a producir obras ambientales en diversos medios. Inicialmente traducido como "música ambiental" (kankyō ongaku), el término evolucionó hacia la transliteración "anbiento", marcando una distinción con respecto a términos más objetivos como "atmósfera" y "entorno".

¿Qué revela sobre nuestra cultura contemporánea esta creciente necesidad de diseñar y consumir atmósferas mediáticas específicamente orientadas a regular nuestros estados emocionales?

Subjetivación ambiental: El yo atmosférico

El concepto central que Roquet desarrolla es el de "subjetivación ambiental", definido como "la emergencia del yo con y a través de los medios ambientales". Este fenómeno ha cobrado importancia creciente en Japón y otras sociedades postindustriales desde la década de 1970, convirtiéndose en una técnica fundamental del cuidado contemporáneo del yo. Roquet establece una distinción clave entre los medios atmosféricos de principios del siglo XX, orientados a la manipulación colectiva del estado de ánimo (como el sistema de "progresión de estímulos" de Muzak), y los medios ambientales contemporáneos, más centrados en facilitar la autorregulación individual. Este cambio refleja el giro neoliberal hacia la autodeterminación, donde el individuo, "ahora más que nunca encargado de crear una vida desde cero", necesita ambientes que parezcan entregar las técnicas de regulación atmosférica del estado de ánimo al individuo, "para usarlas como mejor le parezca".

Foucault en el aire: Filosofía de la atmósfera

La argumentación de Roquet se construye sobre el trabajo tardío de Michel Foucault acerca de las técnicas del yo, definidas como prácticas que "permiten a los individuos efectuar, por sus propios medios o con la ayuda de otros, cierto número de operaciones sobre sus propios cuerpos y almas, pensamientos, conducta y forma de ser, para transformarse a fin de alcanzar cierto estado de felicidad, pureza, sabiduría, perfección o inmortalidad". Roquet sugiere que, en el cambio histórico del aire newtoniano impersonal a las atmósferas personalizadas de los medios contemporáneos, las personas comenzaron a incorporar lo ambiental como una técnica central de autocreación y automantenimiento. El autor sigue a Foucault al enfocarse en la subjetivación más que en la subjetividad, recordándonos que lo que posteriormente se reconoce como "sujeto" es, ante todo, producto de prácticas y hábitos particulares.

¿En qué medida nuestras prácticas de consumo mediático ambiental —desde playlists para estudiar hasta videos de paisajes relajantes— constituyen nuevas formas de "técnicas del yo" en el sentido foucaultiano?

Heidegger y el mood primordial

Otro pilar filosófico del análisis de Roquet es Martin Heidegger, quien desempeñó un papel importante en el retorno a una comprensión más corporeizada del ser, prestando particular atención al papel de la atmósfera y el estado de ánimo. En "Ser y Tiempo" (1927), Heidegger argumenta por la primacía del estado de ánimo (Stimmung) en la configuración del ser. Este término alemán, generalmente traducido como "sintonización" o "estado de ánimo", también conlleva matices de "clima" y "audición de música y sonido". Como señala Hans Ulrich Gumbrecht, todos estos aspectos implican la experiencia de estar inmerso en y ser influenciado por el mundo circundante, sintonizándose con la atmósfera independientemente de si se atiende conscientemente a ella. Heidegger sostiene que el estado de ánimo es anterior a la conciencia reflexiva y un prerrequisito necesario para la atención consciente: "El estado de ánimo siempre ya ha revelado el estar-en-el-mundo como un todo y primero hace posible dirigirse hacia algo".

La relevancia contemporánea: Atmósferas en tiempos de crisis

La obra de Roquet adquiere especial relevancia en nuestro contexto actual, donde la pandemia global ha intensificado nuestra relación con los entornos mediáticos domésticos. El confinamiento y la virtualización de numerosas actividades han convertido nuestros hogares en espacios multifuncionales donde la manipulación de atmósferas mediáticas resulta crucial para delimitar experiencias y estados emocionales. La proliferación de contenidos como videos ASMR, "lo-fi beats para estudiar/relajarse", o fondos ambientales para videollamadas, refleja precisamente esta creciente necesidad de diseñar atmósferas específicas para diferentes actividades y estados emocionales. Lo que Roquet identifica en el contexto japonés desde los años 80 se ha globalizado y acelerado exponencialmente.

¿Cómo ha transformado la pandemia nuestra relación con las atmósferas mediáticas y qué nuevas prácticas de "subjetivación ambiental" han emergido en este contexto?

Japón como laboratorio atmosférico

El enfoque de Roquet en Japón no es casual. La sociedad japonesa, caracterizada por sus espacios urbanos densamente poblados y sus pequeñas viviendas, ha desarrollado una particular sensibilidad hacia la manipulación del ambiente como técnica de bienestar personal. El concepto japonés de "leer el aire" (kūki o yomu), que se refiere a la capacidad de percibir sutilmente el ambiente social, encuentra un paralelo en las prácticas mediáticas ambientales que Roquet analiza. Japón, además, ha sido pionero en muchas tecnologías de mediación ambiental, desde los primeros walkman hasta sofisticados sistemas de domótica. Esta conjunción de factores culturales, espaciales y tecnológicos convierte a Japón en un caso especialmente revelador para comprender dinámicas que ahora se extienden globalmente.

Conclusión: Atmósferas del Futuro

El análisis de Roquet sobre los medios ambientales japoneses nos ofrece una valiosa perspectiva para comprender transformaciones culturales y subjetivas más amplias en las sociedades contemporáneas. La "subjetivación ambiental" representa un cambio paradigmático en nuestra relación con los medios: de un consumo frontal y atento a una inmersión lateral y difusa, de la comunicación explícita a la sintonización implícita. Esta transformación plantea importantes cuestiones sobre la agencia individual, las nuevas formas de cuidado personal y las políticas de la atmósfera en un mundo cada vez más mediado.

En una era caracterizada por la sobrecarga informativa y la aceleración constante, la capacidad para crear, percibir y habitar atmósferas mediáticas específicas emerge como una habilidad crucial para el bienestar personal. El análisis de Roquet nos invita a reflexionar críticamente sobre estas prácticas: ¿constituyen genuinas formas de autocuidado o representan una adaptación pasiva a condiciones socioeconómicas estresantes? ¿Democratizan el acceso a experiencias atmosféricas o crean nuevas formas de consumo y dependencia? Estas preguntas adquieren especial relevancia en un momento en que las atmósferas, tanto físicas como mediáticas, se convierten en territorios cada vez más disputados y diseñados.

¿Estaremos avanzando hacia un futuro donde la capacidad para crear y habitar atmósferas mediáticas personalizadas se convierta en un nuevo marcador de privilegio social o en una herramienta democratizadora de bienestar?


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